Fue una noche cualquiera cuando se dio cuenta de que aún quedaban restos de ella en él. Era alta, fría, de ojos lluviosos y pelo oscuro. Vestía siempre de verde y le gustaban los vestidos de flores, aunque ésos solo en primavera. Le gustaba mucho el sol, pero por desgracia, no se lo encontraba a menudo. Nunca le hacía falta maquillarse para estar guapa, pero solía pintarse los labios de color prohibido. Olía a hierba mojada. Guardaba en un baúl una historia de polvo negro. La banda sonora de su vida llevaba el sonido del mar impregnado en cada acorde. Sabía que cada vez iba siendo más famosa, pero a pesar de eso decidió seguir siendo humilde. Era callada, discreta, sencilla. Casi perfecta. Pero él sabía que su historia no tenía sentido. Ya no. Hacía tiempo que había decidido dejarla por otra. Rápida, bulliciosa, seca. Y se acostumbró a ella, eso fue lo peor que pudo hacer. Le dio pena despedirse de la primera, pero no la suficiente como para llorar. Estaba deseando ver a la segunda, pero comprendió que tendría que aprender a vivir siempre con el recuerdo de aquellos ojos lluviosos. Pero. Siempre hay un pero. No obstante, le quedaban cuatro días de exilio con otra amante esporádica a la que tenía ganas de ver. Era mezcla de las otras dos. Mezcla light, claro. El romance de un verano inquieto, la pasión de una Semana Santa poco purista, la estrella fugaz de algunas navidades frías. Pero, por supuesto, no la quería. ¿Véis? Siempre hay un pero.
EL GRAN VIAJE DE " BOLSO DE NIEBLA"
Hace 8 años
1 comentario:
Siempre existe un pero, tambien un porque.
Saludos.
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