Aviones de papel

Si mueres tú primero, iré después.

Así fue... Así se fueron, como dos amantes de Teruel. Y a los que quedamos, nos toca guardar con cariño todas las maletas de recuerdos y momentos que hemos tenido el gusto de pasar con ellos. Tendremos tiempo y motivos suficientes para echarles de menos el resto de nuestros vuelos, no cabe duda, pero pensando siempre que ellos, ahora, ya están tranquilos. Y que vuelven a volar juntos.



Te echaré de menos, viejito, pero siempre seguirás conmigo. En cada ramita de romero que me encuentre por el camino...

Back off

Sentada al borde de mí, cansada y aburrida de esperar, salté. Y en un momento, conseguí olvidarme de ti. Flotando sobre el tiempo, vi pasar como en una película sin acabar, los días que se fueron y que no volverán más. Y ahora quiero volver a ese lugar donde ya nada se esconde, donde veo el tiempo pasar, sentada al borde de ti.

Sentada al borde de mí - Nosoträsh

Más de un lustro sin acordarme de Nosoträsh, y de repente, sin esperarlo, me encuentro en mi bandeja de Spotify una canción que me envía Isaac, mi amante guisante. Y de pronto me hace volver a Popemas. Y eso supone regresar a todo lo que vivía cuando las descubrí, allá por 2004. Y a David. Últimamente me paso demasiado tiempo recordando muchos viejos momentos que me encantaría recuperar. Paseos a pie de río, charlas en el parque, veladas nocturnas de radio compartidas. Debería volver al presente, al corto plazo, a mi montaña de piedras. Debería hacer tantas cosas... Y sin embargo, ahora mismo, sólo puedo pensar en que dentro de siete días, recuperaré un poco de todas esas cosas. Y en que lo necesito mucho. Muchísimo.

Once segundos

"Si alguna vez al abrir la puerta de tu casa me encuentras allí, de cuclillas, ciérrala y no la vuelvas a abrir nunca más. Será la única forma de que, algún día, me canse de esperarte". Recordó esas últimas palabras, esos últimos momentos vividos en la oscuridad de una habitación que olía a fuego y a medianoche. Como pudo, comprimió los años en un suspiro. Intentó explicarse a sí mismo lo que nunca había llegado a entender. Intentó entender de alguna manera lo que nunca había probado a explicar. Al abrir la puerta, allí estaba ella de cuclillas. Once segundos, como si de once años se tratasen, le fueron suficientes para tomar una decisión que, en realidad, no creía acertada. Tiempo después murió en su casa. Solo. Encerrado. Y todo por no querer abrir la puerta.

Cuerpo, materia y transformaciones. O algo de lo que fui y de lo que soy.

Ayer inauguré la primavera por mi cuenta, antes de que llegase. Hacía mucho tiempo que no iba al Retiro sola. Y mientras paseaba mirando a la gente que creía ver, me di cuenta de que hay más cuerpos solitarios por el mundo de los que nunca me había parado a reconocer. Quizás ahora los reconozca porque me siento en mayor o menor medida igual que ellos. No sé. El caso es que en medio de tanta soledad acompañada, me dio por pensar un poco en mí. En quién soy y de qué estoy hecha. Y se me ocurrieron muchas cosas:

A ciencia cierta soy una chica con aires disfrazados de mujer y con vientos vestidos de niña, a medio camino entre la madurez de la una y la inocencia de la otra. Y soy un beso y un abrazo de cada persona que ha pasado por mi vida, divididos entre los holas del primer momento y los últimos adioses enmascarados de hasta prontos de ocasión y nula esperanza. Seguramente también soy el recuerdo de alguien que un día me quiso y luego se cansó, y el de alguien que un día me quiso y luego se obligó a dejar de hacerlo, y la tristeza de cada uno de mis amores frustrados, y la alegría que todos ellos me dieron antes de estropearse.

Puede que también sea el sonido de esa guitarra que un día se rompió y nunca fue repuesta, un poco de esa melodía que se quedó a medias como consecuencia de ello y algo de ese cajón que guarda dramas y aventuras pasadas que siguen presentes esperando a convertirse en partitura.

También tengo un poco del llanto, la risa y la nostalgia de esos escenarios en los que un día me subí a fingir ser alguien que no era yo, y de ese maquillaje que me revestía entonces y del que creo que aún quedan restos. Soy el rastro de cada sombra que se desvaneció con el paso de las horas en cada parque que visité. Y el resto de la lluvia que guardo en mis ojos, que crecieron en Asturias y nunca se cansaron de ver colores verdes y azules mojados. Y, cómo no, soy parte de la incomprensión de todos aquellos que me llaman llorica sin entender el trasfondo real de los ojos que les miran.

Sé que también puedo enfadarme y ser bulliciosa y fría, como esta ciudad que me ofreció la libertad a los dieciocho y no ha parado de regalarme desde entonces rincones e ilusiones, aunque sea entre calles que huelen a soledad y nostalgia. Sé que también puedo conseguir que muchos me crean tan tranquila como esa ciudad gallega que hace poco se llevó una parte de mi vida, aunque en realidad esté tan nerviosa como el primer día que pisé Barcelona.

En realidad, desde ayer sé que puedo ser muchas cosas y estar hecha de otras tantas. Pero lo único cierto es que a marzo de 2011, sólo soy una parte de todo esto que un día fui. Una parte de todo aquello que mañana seré. Un todo que, aunque a veces parezca inestable, vive, al igual que la materia que todos somos, en constante transformación.

Dust and wind

Nothing last forever, but the earth and sky it sleeps away. And all your money won't another minute buy...



Nunca te gustaron los viajes y, sin embargo, el de hoy ya hacía mucho tiempo que tenías ganas de emprenderlo. Pero nadie te dejaba hasta que el tiempo cediese su máximo. Y esperaste paciente. Y nos regalaste los últimos besos, los últimos abrazos, los últimos consejos y las últimas sonrisas de la mejor manera que pudiste. Y así, llegó el momento de ser feliz. A mí sólo me queda desearte buen viaje y decirte que yo seguiré aquí, aprendiendo a no tenerte, intentando cumplir la última promesa que te hice. Haré lo imposible, puedes estar segura.

Ella

21 años. Son los años que llevo conociéndola; los años que llevo disfrutando con ella, de ella; los años que lleva haciéndome reir, muy pocas llorar; son los años que lleva aguantando, pacientemente, todas mis locuras y teorías; ¡son los años que me ha llevado convencerla de que el rock mola! y son los años que nos quedan por delante... y más. Es una vida entera.
Desde los tres años hemos vivido separadas seis meses en 1992, de febrero a julio. Es curioso, porque no recuerdo cómo nos despedimos, pero sí recuerdo cómo nos reencontramos. Creo que los malos momentos que he pasado con ella los cuento con los dedos de las manos. Y no porque no los haya habido, que los hubo y los habrá, sino porque tiene esa virtud de darme mil recuerdos buenos más que prefiero recordar. Ahora llevamos casi veinte años juntas del tirón. Qué vieja me hace escribir todo esto, sin ser yo nada de eso. El caso es que no nos vemos todos los días, ni siquiera hablamos todos los días, incluso hay veces que estamos semanas sin saber la una de la otra porque somos un desastre, pero ella sigue ahí, yo sigo ahí, las dos seguimos igual de conectadas. Cada vez más, de hecho. El caso es que es la persona que todo el mundo necesita tener cerca, porque sabe qué decirte cuando más lo necesitas. El caso es que hoy cumple 24 años y yo la felicito a estas horas, porque así soy yo, y así me aguanta ella. El caso es que la adoro, que no sé qué haría si no la tuviese a media hora, que no me imagino tenerla lejos algún día.
Y el caso es, que sólo te escribo estas líneas porque no podría condensar toda nuestra vida en un simple post. Y porque un FELICIDADES son solo once letras, cabe en cualquier parte, y tú ya sabes todo lo demás.



Te quiero, princesa.

Feliz Año

Hoy, al mismo tiempo, se termina un segundo, se termina un minuto, se termina una hora, se termina un día, se termina un año y se termina una década. Pero esto sólo sucede si hablamos de tiempo.

¿Cuántas cosas más se terminarán? ¿Y cuántas cosas comenzarán? ¿Cuántas de ellas serán para peor? ¿Cuántas para mejor? ¿Y cuántos esperamos un 2011 mejor? ¿Y cuántos lo habremos tenido cuando lleguemos a este día el año que viene? ¿Cuánto tiempo invertiremos a lo largo del año en hacernos este tipo de preguntas? ¿Cuánto tiempo perdemos en intentar contestarlas sin más? ¿Cuánto tiempo ahorraríamos si siguiesemos más nuestros propios impulsos? ¿Cuánto tiempo ganaríamos si, a veces, fuésemos menos racionales? ¿Cuánto tiempo de más tendríamos si no nos lamentásemos tanto? ¿Cuánto tiempo...?

Puede que no deba resumirlo todo en tiempo, pero si algo he aprendido a lo largo de 2010, más que nunca, es que no sólo hay que aprovechar el tiempo; también es necesario saber cómo hacerlo. Por lo que pueda pasar cuando dejes de hacer algo, de tener algo, de ver a alguien.

¡Y sonreir! Que una sonrisa quizás no pueda siempre arreglar las cosas, pero sí puede ayudar a sobrellevarlas. Nunca nadie me cree cuando digo esto pero... aún no sé por qué.

¡Muy Feliz Año a todos!




Do you hear my voice? Do you know my name? Light my way, lift my head. Light my way.

Inevitable

El mar dará a cada hombre una nueva esperanza, como el dormir le da sueños.
Cristóbal Colón


Skhizein

Cuando el misterio es demasiado impresionante, es imposible desobedecer
Antoine de Sant-Exupéry en 'El Principito'



Fall

Me fui en primavera y aparezco en otoño. Cinco meses me parecen demasiados hasta para mí, tantos que no sé si presentarme de nuevo o seguir como si no hubiese pasado nada.
He dejado de escribir muchas cosas y sé que tengo muchos posts pendientes que prometí y aún no han llegado -no se me olvida el relacionado con 'The Office', por ejemplo-, pero espero que a partir de ahora se me terminen las excusas y pueda publicar con mayor asiduidad.
De momento y dadas las horas os dejo una canción que me enamoró hace un par de años y me ha vuelto a enamorar hace un par de días. Es parte de la banda sonora de 'Once', de John Carney, una película increíble que no puedo dejar de recomendaros a todos, especialmente a los que tengáis alguna cuenta pendiente con los musicales. Si sois reticentes a ellos, verla es una buena forma de confirmaros a vosotros mismos que siempre hay una excepción entre lo generalizado. Toda la banda sonora es un lujo, pero esta canción me trae un recuerdo especialmente bonito, espero que os guste tanto como a mí.



P.D.1: ¿Os había dicho alguna vez que el otoño es mi estación favorita?
P.D.2: Aquí os dejo el trailer de la película, aunque personalmente crea que no está a la altura.