El vestido en el armario

Cuando se habla de que hay que dar una segunda oportunidad a todo el mundo, ¿por qué nadie se plantea aquello de que segundas partes nunca fueron buenas? Soy bastante dada a pensar que todo el mundo merece esa segunda oportunidad, porque hay veces que realmente es así, pero creo saber diferenciar las veces en las que está claro que una segunda oportunidad sólo te va a servir para una segunda hostia –y quizás una más fuerte que la anterior. Cuando esto pasa, sueles pensar que eso son solo imaginaciones, películas que te montas en la cabeza y que si no das esa segunda oportunidad, nunca vas a saber realmente si la merecía o no. Insisto, hay veces que está claro aunque una parte de nosotros, no sé exactamente cuál, nos impida querer verlo. Hay veces que no hay que dar opción a que te den otra patada en el culo para que aprendas. Hay veces que no sirve para nada creer que alguien pueda o vaya a cambiar. Hay veces que tienes que dejar tu vestido de Alicia en el armario, aunque te encante, porque éste no es el país de las maravillas. Y también hay veces que la inocencia no debería existir como disfraz que se vende en un todo a cien. Sobretodo cuando el que lo compra está rodeado de Alicias. No sé si me explico.



P.D: Empieza la cuenta atrás. La última cuenta atrás.

1 comentario:

Anónimo dijo...

"Hay veces que la inocencia no debería existir como disfraz que se vende en un todo a cien".

[Mute]