Estaba allí por casualidad y mis amigos querían sacar una foto. El bar estaba lleno de gente, pero alguien le eligió a él para pedirle el favor. Y así me lo encontré, en mi lugar favorito. Pero no, ni era un bar de La Latina, ni había alguien llorando en el lavabo. Disparó un par de veces y nos presentamos. Sonó una canción de The Killers y le perdí de vista. Le volví a encontrar con Los Piratas. Bailamos con Los Beatles y la noche terminó con Frank Sinatra, pero él para entonces ya se había ido.
Y al día siguiente le volví a ver. Y le volví a perder de vista. Y más tarde me rescató y me llevó de nuevo a ese bar. Y hablamos. Hablamos mucho. Le conocí viendo trenes pasar, trenes que nunca regresaban -y que nunca regresarán-. Me ofreció un trago a corto plazo y seguimos hablando. Mucho. Hasta que nos encontró la mañana.
Y recuerdo que me invitó a cenar. Y que vimos las estrellas. Y me dio todos los abrazos que tanto necesitaba y otros cuantos de regalo. Y me hizo entender, -aunque Luis ya me lo cantaba-, que a veces hay malas rachas, pero las cosas por la mañana cambian de color; que decir “mañana” es una eternidad y que si la vida llama hay que dejarla entrar. Y ahora cualquier entrante debería dar igual, siempre y cuando de postre tengamos el mundo entero y podamos caminar sonriendo entre la gente, recordando que el mundo nunca se para y el tiempo no regresa.
A veces cuando me hablan de destino cambio de conversación, pero definitivamente el nuestro era encontrarnos en nuestro Smoking Point, porque a veces, la vida mata y te encuentras sólo, pero igual que eso sucede, sucede también que, sin saber cómo ni cuándo, algo te rescata del naufragio. Unas veces es algo tan simple como ver las estrellas, que en Madrid nunca pueden saludar. Otras, puede ser una caricia, un beso o un abrazo que te haga desear parar el tiempo. Otras, que la Luna te mire y te sonría. Eso fue. Una mirada. Una sonrisa.
Yo siempre he tratado de ser justa con quien me tiende miradas -y sonrisas-. Y las suyas me dieron todo durante cuatro días de Navidad. Y meses después me hizo recordar, además, que la vida -o vivir- es una tarde con olor a sal. Y me hizo sirena, después de hacerme sentir ninfa de miel. Y me llevó al mar. Y cuando tuve que regresar a mi verdadero mar, a éste de asfalto y luces asimétricas, una parte de mí lloró porque quería quedarse anclada en la estación.
A veces me hago preguntas. Y hoy me pregunto qué le diría cuando me explica que vive con el tiempo justo y, ¿sabéis qué? Que puede que no lo sepa, pero tiene todo el tiempo del mundo y, como Miguelito, el mundo por delante. Y puede... es más, TIENE que comérselo aliñado. Que sí, que puede que no siempre los planes salgan como uno sueña, que todos sabemos que hay días con espinas, que a veces la ciudad parece un mundo y que puede doler vivir, pero también es necesario recordar que la realidad termina donde acaban nuestros sueños y que él no ha nacido para perder.
Tenía que elegir una canción para hoy. Ojalá supiera cantar su canción favorita. ¿Pero para qué? Prefiero elegir treinta, robarlas y hacerlas historia. Y seguiré robando canciones para él por mucho tiempo. Y seguiré siendo la que vive en un "bosque" lejano. La que busca el mar aquí en Madrid. Y tantas, tantas cosas seguirán pasando... que aunque se pare un reloj, otro seguirá funcionando y yo seguiré, espero que por mucho tiempo, haciendo inventario.
Has de saber que, como no hace mucho le dije a Ana, es tan corta la vida y yo me alegro tanto de que las nuestras se cruzasen, que no podía desearte simplemente feliz cumpleaños, así que aquí tienes treinta canciones y una historia, que es mi más sincera felicitación. Muchísimas felicidades, K.O. Boy.
P.D: Sé que he tardado demasiado en escribirte todo esto, pero las horas duran poco y a mi cabeza le dolía a veces Mi canción definitiva...
EL GRAN VIAJE DE " BOLSO DE NIEBLA"
Hace 8 años
5 comentarios:
Muchísimas gracias.
Nunca me habían dedicado algo tan bonito, y con tantas canciones que han sido la banda sonora de estos 30 años!!
30 millones de gracias, y muchos más abrazos y besos!!!
:-D
¿Y las treinta canciones dónde están? Joer, no me creerás, pero ya echaba de menos que escribieses más a menudo. ¡Un besazo enorme, guapa!
Las canciones están escondidas en el texto, Carlos, hay que tener un poco de ojo para verlas todas! :)
Gracias por serle tan fiel a este blog, a veces creo que eres el único que me lee! :P
Un besote!
Es PRECIOSO, no puedo ni debo decir más :D
¡Besazos, bonita, espero que estés mejor! ^^
¡MUACKISSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS!
Manu ;-)
Coño, pues fijándome sí que veo unas pocas, ¡pero no llego a treinta ni de broma! ¡ni a diez! el cumpleañero las verá ¿no? jejeje.
Fonsito, no sé quién eres tío, pero ya puedes sentirte afortunado, con lo difícil que es arrancarle un sentimiento a esta mujer... :)
Publicar un comentario