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Sola en casa

De toda la colección de películas “Solo en casa”, creo que no he visto ninguna completa de principio a fin. Algunos de mis amigos me dicen que no tengo infancia, pero mi infancia estaba en la calle, de pequeña no solía ver mucho la televisión. Hablo de esto porque este fin de semana estoy sola en casa, y a lo mejor llamo a John Hughes para que me haga un guión a mi medida (el rollo Culkin me satura). Quizás me mande ser responsable y estudiar duramente para el parcial de Derecho del jueves. Quién sabe.
Cuando vives con dos personas y de repente se van y te dejan toda la casa para que la uses a tu libre albedrío, el proceso de adaptación a estar sola dura más o menos diez minutos. En el fondo te da pena, porque no vas a poder hablar con nadie a la hora de la comida o de la cena, por ejemplo. Mientras piensas eso, pasan los diez minutos, y entonces cambias el chip y te das cuenta de que podrás poner la música que te dé la gana en el salón, ver en la televisión lo que quieras o, incluso, pasear desnuda por los setenta metros cuadrados, como Phoebe y Rachel en Friends. A lo mejor veo algún capítulo. Ese en el que Mónica se pone el pavo de acción de gracias en la cabeza.
Hablando de Culkin, hoy es el cumpleaños de mi "rubito" particular. Creo que este instinto maternal tan desarrollado que tengo me lo provocó él. Ocho añazos. Le llamo y me dice: ¿y cuándo vas a venir, madrina? Es que me lo comería a besos, de verdad. Me pregunto qué haría un niño de ocho años si se quedase solo un fin de semana entero. Posiblemente alimentarse a base de chuches y hacer dibujos decorativos en las paredes de media casa. Álvaro se dedicaría a ver todas las de Spiderman, lo tengo claro. O a jugar con su espada láser. O a comer chocolate (en esto salió a mi). O quizás se viciaría con el Mario Kart. ¿Y si rescato mi Sega y juego al Sonyc? Creo que va a ser un fin de semana curioso.



P.D: Aún estoy en shock por la noticia de los niños que, teniendo trece y quince años, acaban de ser padres. Me parece una verdadera locura.