Mostrando entradas con la etiqueta narrativa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta narrativa. Mostrar todas las entradas

El dato escondido

"En alguna parte, Ernest Hemingway cuenta que, en sus comienzos literarios, se le ocurrió de pronto, en una historia que estaba escribiendo, suprimir el hecho principal: que su protagonista se ahorcaba. Y dice que, de este modo, descubrió un recurso narrativo que utilizaría con frecuencia en sus futuros cuentos y novelas. En efecto, no sería exagerado decir que las mejores historias de Hemingway están llenas de silencios significativos, datos escamoteados por un astuto narrador que se las arregla para que las informaciones que calla sean sin embargo locuaces y azucen la imaginación del lector, de modo que éste tenga que llenar aquellos blancos de la historia con hipótesis y conjeturas de su propia cosecha. Llamemos a este procedimiento ‘el dato escondido’ y digamos rápidamente que, aunque Hemingway le dio un uso personal y múltiple (algunas veces, magistral), estuvo lejos de inventarlo, pues es una técnica vieja como la novela y que aparece en todas las historias clásicas. [...] El ‘dato escondido’ o narrar por omisión no puede ser gratuito y arbitrario. Es preciso que el silencio del narrador sea significativo, que ejerza una influencia inequívoca sobre la parte explícita de la historia, que esa ausencia se haga sentir y active la curiosidad, la expectativa y la fantasía del lector. [...] Hemingway fue un eximio maestro en el uso de esta técnica narrativa, como se advierte en "Los asesinos [...] Narrar callando, mediante alusiones que convierten el escamoteo en expectativa y fuerzan al lector a intervenir activamente en la elaboración de la historia con conjeturas y suposiciones, es una de las más frecuentes maneras que tienen los narradores para hacer brotar vivencias en sus historias, es decir, dotarlas de poder de persuasión. [...] Hay de todas maneras que diferenciar aquellos datos excluidos por obvios o inútiles, de los ‘datos escondidos’ a que me refiero en esta carta. En efecto, mis ‘datos escondidos’ no son obvios ni inútiles. Por el contrario, tienen funcionalidad, desempeñan un papel en la trama narrativa, y es por eso que su abolición o desplazamiento tienen efectos en la historia, provocando reverberaciones en la anécdota o los puntos de vista. [...] La historia completa de una novela (aquella hecha de datos consignados y omitidos) es un cubo. Y que, cada novela particular, una vez eliminados de ella los datos superfluos y los omitidos deliberadamente para obtener un determinado efecto, desprendida de ese cubo adopta una forma determinada: ese objeto, esa escultura, reflejan la originalidad del novelista. Su forma ha sido esculpida gracias a la ayuda de distintos instrumentos, pero no hay duda de que uno de los más usados y valiosos para esta tarea de eliminar ingredientes hasta que se delinea la bella y persuasiva figura que queremos, es la del ‘dato escondido’ (si no tiene usted un nombre más bonito que darle a este procedimiento)."

Mario Vargas Llosa

Me encantan las casualidades. Por casualidad, intentando encontrar un gran texto de García Márquez que hace tiempo leí y que me apetecía releer hoy, me encontré con la página de Luis López Nieves, un escritor puertorriqueño del que no había oído hablar en mi vida. En cambio, no fueron los títulos de sus obras lo que más me gustó de esta casualidad, sino el encontrarme en la biblioteca digital de su página una sección entera sobre "El arte de narrar". Este año tengo una asignatura que se llama Narrativa Audiovisual. El título es simple y claro, sin embargo la asignatura no es ni tan simple ni tan clara como su nombre. En ella intentamos desmenuzar no sólo lo propiamente narrativo (es decir, los textos de las grandes obras audiovisuales) sino que nos vamos más allá para meternos en lo audiovisual. Los decorados, la iluminación, los gestos de los actores, etc. No obstante, para los que no estén interesados en los "más allás" y se quieran centrar en lo literal, recomiendo encarecidamente que hagan click donde más abajo indico. Hay decenas de cosas. Decálogos. Cartas. Notas. Consejos. Desde Hemingway hasta Kafka pasando por Nietzsche. Entre todos los links que me encontré abrí uno de Vargas Llosa que me llamó especialmente la atención (el dato escondido, ¿quién puede resistirse a semejante título?) y del que me he atrevido a seleccionar los trocitos más interesantes (la carta completa, aquí).
Es realmente interesante, si lo leéis me daréis la razón, pero no sólo este artículo lo es, sino la sección completa. Escribir no es sencillo y nunca está de más un poco de ayuda, sobre todo si viene de los grandes, de los que de verdad saben y por tanto, una ayuda que por mucho que intenten aparentar, no te podrán dar todos los profesores de universidad. Desde luego Vargas Llosa no me ayudará a interpretar el por qué de un tipo especial de dirección artística en las películas de Hitchcock, pero si decido algún día escribir una novela, quién sabe.