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Madrid

Hoy conocí cómo es Madrid a las siete y media de la mañana. A pesar de que hacía un frío de narices, me gustó el paseo, aunque solo fuese por lo curioso que es ver las caras de la gente a esas horas. Caras lánguidas que decían a gritos: “qué bien, a mi la crisis no me afecta, tengo trabajo, pero me quiero ir a la cama”. Levantarte temprano para ir a la universidad es un coñazo, pero hacerlo para ir a trabajar supongo que será peor (con un agravante más si, para colmo, no te gusta tu trabajo). ¿Y yo que tengo ganas de tener esa sensación? A veces me pregunto por qué. Con lo “fácil” que es la vida universitaria. Esta semana pasada fue horrorosa, pero seguro que no vuelvo a tener otra igual en un mes. ¿Cuántos trabajadores podrán decir lo mismo? Los capos no cuentan.
El fin de una semana difícil es un respiro. El comienzo de otra que no sabes cómo va a ser, es interesante. Como guinda, si terminas el domingo con buena compañía, disfrutando de una tarde de sol en el Retiro, riendo como una loca, y comienzas el lunes con buen pie, tienes mucho ganado.Y parece ser que hoy hay fiesta en la universidad. El césped me llama...



P.D: Si lees esto, gracias. A ti y a tu tío, pero sobretodo a ti.