La bandolera

Dos exámenes, seis días. Ánimo. Ayer en la universidad me di cuenta de que el ambiente de examen de las tardes es raro. Eso sí, todavía no sé por qué, estoy investigando acerca de ciertas sensaciones que viví quince minutos antes de entrar al test. Mientras descubro el foco de esas sensaciones, diré que durante un incierto tiempo (incierto, porque no sé qué manía tenemos todos de decir cierto cuando queremos decir incierto) me dediqué a observar y escuchar a la gente. Había un grupito hablando de lo prepotente, sinvergüenza y cabrón que es Iván, de Gran Hermano; un grupito mixto de última convocatoria que decían a gritos “como no me apruebe le quemo el coche” mientras se reían (ellos solos); un grupito que no quería que su examen práctico fuese de Avid (¿?); un grupito de nerviosos que no paraban de hacerse preguntas. Todos muy modernos y muy alternativos. Había también un chico con una bandolera de The Who. La ví y no pude evitar reírme. La gente me miró mal porque claro, era una desconocida y me estaba riendo sola, así que prefiero no pensar lo que ellos pensarían, yo a lo mío, centrada en decirle al chico: no sé, cuqui, posiblemente sea un regalo, pero si te gustan de verdad The Who deshazte de esa bandolera porque además de antiestética, hortera y cutre es como “qué coño pinta la bandera de Japón ahí?”. No me entendió. Quizás necesite que Grisom y Warrick se lo expliquen con sintonía incluida (Nota mental: Silvia, no todos tienen ese poder). Siena entiende mi telepatía! La echo de menos.
Total, que me tiré media madrugada atravesando una profunda crisis existencial, no por la bandolera del pobre muchacho, no, sino por todo en general. Porque puede que yo algún día diga “como no me apruebe le quemo el coche” sin molestarme en pensar que si estudio, pienso y razono puedo aprobar sin que nadie me haga el favor a cambio de 150€. Porque llevo tres años estudiando y me da la sensación de que estoy perdiendo el tiempo por ganar un título. Porque me cabreo conmigo misma por ser una portadora en potencia de una cutre-bandolera fosforita de The Who con una bandera de Japón en una esquinita, o peor aún, por ser esa bandolera. Porque me cabreo por cabrearme en lugar de hacer algo. Y siempre igual. Me voy a dedicar a la vida contemplativa, como Aristóteles. El domingo por la mañana me voy al Rastro y a pasear por el Retiro, pero de momento me vuelvo a estudiar, que mañana tengo examen.

¿Cuál sería el término medio entre sabiduría repelente y gilipollez extrema? 1, 2 , 3...

Adoro esta canción. No hay bandoleras. Ni banderas de Japón.




P.D: Una vez más, la gente de mi Universidad oye campanas y no sabe donde. Pero la tonta soy yo por creerme cualquier cosa que me digan. Noticia de hoy en LNE aquí.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

hola, soy Alicia(soller) el País de las Maravillas(mi blog), asturiana de nacimiento y de corazón.
No quiero interrumpirte mucho rato, pues sé que estais con los exámenes, así que ánimo.
Tu blog me ha parecido bastante especial, tu texto emana sinceridad, humor y naturalidad. Si te apetece hechar un vistazo al mío aquí con tu permiso te dejo el link:
http://blogs.elcomerciodigital.com/enelpaisdelasmaravillas/posts
Espero que te guste. Saludos.

Anónimo dijo...

http://blogs.elcomerciodigital.com/enelpaisdelasmaravillas/posts

Anónimo dijo...

Bueno, jeje, parece que no se me da bien esto,,, vaya..
en el comercio digital, en blogs y en otros. "País de las Maravillas". Así sí que sí..Saludos