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El árbol de Navidad

El árbol era resplandeciente. Sus luces eran de un azul y un gris plata brillantes y daba luz y alegría a toda la plaza. Lo habían encendido el 10 de diciembre, pero Miriam fue a verlo un día antes de Nochebuena. A su alrededor, había decenas de perezosas parejas que también habían retrasado la visita al árbol. Estaban enamoradas y felices. Miriam los veía agarrándose las manos con ternura mientras quizás se susurraban al oído algún te quiero. O quizás no, quizás sólo estuviesen comentando lo bonito que era aquel árbol.
Pensó en Carlos. Hacía meses que lo habían dejado y al ver a todas esas parejas a su alrededor se imaginó con él otra vez, agarrados tiernamente de la mano mientras quizás se susurraban al oído algún te quiero. O quizás no, quizás sólo estuviesen abrazándose mientras comentaban lo bonito que era aquel árbol. El caso es que le entró nostalgia. Echó de menos sus besos, sus abrazos, las palabras que él siempre tenía para ella cuando estaba triste y necesitaba sonreír. Le echó de menos y quiso llorar. Pero no lo hizo.
Volvió a casa mientras veía ilusionada, todas las luces que ese año alumbraban su pueblo, y todos esos muñecos de nieve tan bonitos que los niños habían hecho y que hacía tanto tiempo que no adornaban esas calles. Cuando llegó a casa se puso frente a la chimenea. En su mano tenía un papel. Se lo había escrito él la última vez que le dijo que la quería, hacía ya siete meses. “No me olvides” –leyó. Lo arrojó al fuego y lo vio arder rápidamente. Sabía que al quemar ese papel, el deseo se cumpliría. No lo olvidaría nunca, pero conseguiría pasar página. “Feliz Navidad” –susurró, y se fue a dormir.
Había vivido navidades mejores, años mejores, pero nunca perdía la sonrisa. Y se acostó pensando que un año nuevo iba a llegar, y que, por qué no, podría ser uno de los mejores de su vida. Miriam nunca perdía la esperanza…

Silvia Borrajo

Nunca perdáis la esperanza. Es lo peor que podéis hacer. ¡Feliz Navidad y Próspero 2009!

De ensoñaciones románticas

"Y la encontraré de nuevo, pero con otro rostro y otro nombre diferente y otro cuerpo, pero sigue siendo ella".

Los caminos de la música sí que son inescrutables. No se me ocurre ninguna cifra aproximada que me diga cuántas veces me paré en mi vida a analizar las canciones que escucho, y a esta en particular le tengo especial cariño. ¿Realmente puede ser posible encontrar a una misma persona con otra apariencia, otro nombre u otro cuerpo? A veces a esa vena romántica mía de la que hablé en mi primera entrada le da por pensar que esto puede ser posible. ¿Y si fuera así? ¿Y si fuera él?