Rescato esta foto -sobre fondo negro esta vez-, por los ¿buenos recuerdos? Oh, no, los buenos recuerdos vinieron luego. Y se fueron el día después de Eurovisión.
Ayer, hablando con Ana, recordé por qué no había visto el festival del año pasado. Como si pudiera olvidarlo. Feliz no cumpleaños, por adelantado.
Las personas asociamos colores a casi todo. Al menos Ana y yo lo hacemos. Personas, estados de ánimo, lugares, etcéteras varios. Este mediodía dedicamos unos minutos a reflexionar sobre ello. Todo empezó a partir de un anuncio de Campofrío. Mira tú qué cosas. Quizás seamos unas ralladas de la vida o nos aburramos demasiado, pero nos pareció interesante deliberar sobre ello. Seguramente el hecho de que asociemos las cosas a un color u otro, explica ciertos rasgos de nuestra personalidad que incluso puede que desconozcamos. O no, pero por favor, si algún psicólogo lee esto y puede analizarnos, o cree que puede hacerlo (gratis, está claro), que me escriba. Se lo preguntaría al mío, pero es que me ha despedido como clienta. Se ve que le sacaba de quicio. Me dijo algo sobre precipitarse al vacío…
No preguntéis por qué precisamente pensamos acerca de éstas y no acerca de otras cosas. Era en plan “lo que nos salga del alma”. Ahí van:
- Dolor de barriga: Ambas coincidimos en que el color mostaza, es lo que mejor le viene.
- Odio: Me inclino por el rojo sangre. Ana lo hace a favor del negro.
- Bienestar: Blanco, siempre. Ana se lo imagina de un azul clarísimo.
- Tranquilidad: Dos puntos a favor del azul claro.
- Muerte: Dos puntos a favor del negro.
- Felicidad: Verde pistacho para mi. Rosa para Ana.
- Nerviosismo: Gris. Turbio. Ana, no sé por qué, lo asocia al amarillo. Me parece raro.
- Tristeza: Marrón. ¿Existe algún color más triste que el marrón? No me digáis que el negro. Ana le da un punto al gris de mi nerviosismo.
- Apatía: Cuando Ana dijo apatía me quedé flipada. Luego me decanté por el ocre. No hay color que provoque más apatía en mi que el ocre. Ella prefiere decantarse por el gris marengo.
- Simpatía: Naranja de toda la vida de Dios. Verde claro para Ana.
- Madrid: Azul metalizado. Destellos de azul metalizado. Ana lo ve de muchos colores, así que optó por decir arco iris.*
- Asturias: Verde, por supuesto. Ana se repite con el azul.
- Verano: Al unísono: amarillo.
- Invierno: Gris azulado para mi. Blanco para ella.
- Primavera: De nuevo al unísono: verde.
- Otoño: Granate para mi. Tonalidades varias de marrón para Ana.
*He descubierto que arco iris se escribe separado. No es normal que lo haga con veintidós años.
-->Una semana aburriendo con el Saturday Live Night y yo pensando que, como su propio nombre indica, se emitiría en sábado. Pues no. Sigo buscándole el sentido. Me enteré de que se estrenaba ayer noche hacia las ocho y media de la tarde. El mensaje que recibí fue algo parecido a esto: “no te lo puedes perder, esta noche tendremos a ¡¡¡Antonio Resines, Fran Perea, Nuria Roca y Dani Martín!!!”. Ehm, genial, sí…Y yo pensando: ¿estos quieren promocionarse o asustar al personal? Rafa, no me jodas. Creo que se van a estrellar con todo el equipo. Por lo menos a mí, el programa de ayer no me arrancó más de cuatro sonrisas (todas gracias a Secun de la Rosa). Los sketches eran tontos y demasiado sexuales. Que no se diga que no estamos en España. No lo veo, no lo veo.
Esta noche eché de menos a Siena. Tenía frío. Ella siempre me calienta la cama.
P.D: Hoy es el cumpleaños de Ana. Se fue a las 9. Feliz cumpleaños, disfruta de Gijón. Te echaré de menos.
Desde hace un par de meses mi vida no tiene nada que ver con la que había llevado durante 21 años. Yo creo que antes era más feliz y ya no entiendo nada. Creía que esto era lo que quería: amigos que se reconvierten en amantes, que me tratan bien en la nocturnidad de una cama y que fuera de ella vuelven a ser amigos. Ayer hablando con Ana y Jose descubrí que no era así, que esto nunca fue conmigo, que soy una mala versión de lo que algún día fui. Vale, quedas para tomar algo afrodisíaco, y después de un par de besos y un abrazo cínico, os vais a la cama. Pero es que al día siguiente te despiertas igual de sola que te acostaste. Con buena cara porque tienes un par de orgasmos más encima, pero nadie que te dé los buenos días con un beso en los labios, o, mejor dicho, nadie que te dé los buenos días con un beso sincero. Llevo casi un año diciendo que no quiero nada serio, que tener pareja sólo da problemas, que con mis amigos tengo suficiente. Soy mi propio libro de autoayuda, -bastante buena, por cierto-. Llevo un año engañándome a mi misma. Haciéndome creer que no quiero conocer a nadie especial que me haga sentir cosas que no me permito sentir desde que él se fue. Que yo misma me valgo para darme todo lo que necesito, y que para el cariño tengo a David, Alberto, Eva, Ana y Arantxa. Y es cierto, yo misma me valgo para darme todo lo que necesito, no es que necesite que nadie lo haga, pero sí que quiero conocer a ese alguien. Quiero acostarme un sábado con él, después de ver una película o de una charla. Quiero levantarme con él un domingo y que me abrace de verdad. Quiero hablar con él durante horas. Y luego irme, o que se vaya, pero sabiendo que le voy a volver a ver pronto. Que está conmigo. Que no es un polvo y ya. Y quiero olvidar. Quiero olvidarme de él, que es el que me sigue nublando la vista, el que no me permite buscar a nadie más, el que sigue apareciendo en cada mano que me toca, en cada boca que me besa. El que me hace creer que quiero vivir a su sombra hasta que el destino nos vuelva a unir. Pero no quiero. No quiero... Quiero volver a ver, quiero volver a buscar, quiero poder encontrar, o, como poco, dejarme encontrar. Porque ese es el problema, que no quiero forzar nada, que quiero que surja poco a poco, charla a charla, beso a beso, pero sé que eso no va a ocurrir nunca si no dejo entrar a nadie. Si no le dejo salir a él primero, de una vez por todas...
P.D: ¿Recordáis el cumpleaños del que os hablé? Pues la cosa fue mejor de lo que me pensaba, pero me dio bastante por el culo escuchar cómo el Iglesias estropea a Cindy Lauper como le sale del forro...
Os doy la bienvenida y un consejo que un día me dió Benjamin Franklin a través de las palabras: vaciad vuestro bolsillo en vuestra mente, y vuestra mente llenará vuestro bolsillo.
Mi nombre es Silvia Borrajo, una flor de norte que lo dejó todo en un rinconcito de su Asturias del alma para venir a estudiar Comunicación a Madrid. Como amante de todo este mundo pretendo hacer de mi rincón particular en la web una mezcla de todas sus facetas; desde el radiofónico (por desgracia cada vez más olvidado por muchos) hasta el cinematográfico, que tantas maravillas nos ha regalado. Pero no pretendo quedarme ahí. Algo de lo que nunca me cansaré es de pensar, soñar y filosofear en la oscuridad de mi habitación y, seguramente, la mayoría de las veces decida compartir todos esos pensamientos, sueños y filosofías con vosotros.
Espero que los que decidáis quedaros conmigo os lo paséis bien, pero no os lo prometo porque nadie dice que mi vida o mis opiniones sean interesantes, aunque puedo asegurar que cuanto menos, algunas serán diferentes.