Lo miró entre lágrimas y creyó que a él le daba igual dejarla, que todo era muy sencillo en el mundo en que él vivía. A veces mantener la calma y evitar el llanto es sinónimo de desprecio. ¿Quién puede comprenderlo? Aún así él lloró entonces, -aunque nunca supo si por su desconfianza o por la situación-, y se explicó a su manera:
- No quiero necesitarte.
- ¡¿Por qué?! -le contestó ella.
- ¡Porque no puedo tenerte!
-En aquella época era feliz, pero no lo sabía. -Entonces igual eres feliz ahora y tampoco lo sabes.
'Palíndromos' de Todd Solondz.
Y es que nos gusta demasiado admitir que cualquier tiempo pasado fue mejor; pero no nos damos cuenta de que al afirmarlo, lo único que estamos diciendo en cierto modo es que sólo podemos ir a peor. El año pasado os dije por estas fechas que lo peor que podíais hacer era perder la esperanza; éste, os digo que es aún peor -mucho peor- que os neguéis a encontrarla.
Sin más: Feliz noche, Feliz Navidad y Feliz 2010 a todos.
P.D: Espero que os guste tanto como a mi la elección del tema navideño.
Hace un par de días me imaginé por un momento que sufría un flashforward. Me dejé caer de espaldas en la cama –a cámara lenta, claro- mientras una imaginada música trágica ayudaba a formar toda la escena es mi cabeza. No tuve que esperar mucho tiempo, todo sucedió muy rápido. De repente vi una sala con muchas luces, algo parecido a un quirófano; allí, un hombre enigmático le pedía a una doctora que me arrancara de cuajo todo lo que tenía en el interior. La doctora asentía resignada, como si su interior también hubiese sido alguna vez juguete de sus deseos. No me vi físicamente en ningún momento, pero sabía que ese hombre se refería a mí cuando hablaba con la inexpresiva cirujana. Entonces distinguí dos tarros –de entre muchos otros- que se llenaron de repente de materias indescriptibles. En la etiqueta del primer tarro ponía ‘voluntad’; en la del segundo, ‘idiosincrasia’. En una mesita cercana había una pila de papeles sujetados tímidamente por una estilográfica con mucha clase. No me dio tiempo a ver de qué se trataba, pero parecían los papeles de un contr… ¡oh, wait! De eso nada. Ya me encargaré yo de que ese FF no se cumpla.
Puede que tuviese un día o dos de vida, pero ya sabía caminar y correr a toda prisa. Yo le miraba, desde lejos, y me preguntaba por qué nosotros, los hombres, no tenemos esas capacidades. Aprender rápido, en general. Caminar al primer día. Correr al segundo. Hablar al tercero...Olvidar al cuarto. Llegó el momento de abrir libros distintos.
Intentas mantener esa línea recta que te lleva a ninguna parte porque sabes que es lo mejor, pero lo tuyo nunca fue caminar recto. Quizás tu oído interno esté dejando de funcionar y por eso te resulta todo tan difícil. No pasa nada, puedes reconocerlo. ¿No te cansas de ir siempre de fuerte? O te detienes o te caes. O te rindes a la evidencia: el equilibrio es imposible.
Cinco días dan para mucho, pero al final, la libreta que por regla general me acompaña siempre, se me olvidó la mitad de los días en casa y seguramente muchas de las conclusiones que podría escribir ahora se me hayan olvidado. No obstante, tengo unas cuantas que no se me escapan. Son éstas:
1.- El tema “música para el coche” puede ocasionar discusiones bastante chungas. Sobre todo si los estilos de los que van en su interior son tan diferentes.
2.- Cuando digo que Tiraña es un pueblo de mierda, puede que realmente no sepa lo que digo. Cuando todos mis amigos alucinan con su paisaje, me doy cuenta de que no valoro lo simple.
3.- Tengo el mejor padre del mundo y la gata más rancia del planeta.
4.- En cuatro días Laura nos dio grandes lapsos con sus caras y grandes lapsus con sus paranoias. El mejor fue el bautizado como "Eva es un fantasma". Es más asustadiza que yo, ergo no siempre los que parecen duros, lo son.
5.- Definitivamente el cansancio y el estrés pueden romper relaciones. Tengo que hacer un estudio un poco más exhaustivo al respecto y elaborar una nueva teoría.
6.- Mi desván y sus vistas me aportan una tranquilidad que nunca había apreciado lo suficiente hasta este viernes pasado.
7.- Estoy muy mística últimamente. Me he dado cuenta así de repente, en cinco minutos que tuve de me by myself.
8.- Me da igual lo que digan. Le doy muchas vueltas al tema y siempre llego a la misma conclusión: las relaciones son como un bebé. Tienes que estudiar bien qué educación darle si no quieres que te salga rana.
9.- Cuando escucho los problemas de pareja de los demás, flipo un poco con ciertos pensamientos sobre celos y demás y me da por pensar que, si esos problemas que escucho son los más comunes, yo me voy a quedar soltera por los restos, porque hay cosas que no aguanto; pero también pienso en la cantidad de problemas que no hubiese tenido con Él si hubiese decidido apostar al veintisiete, y en cambio, jamás se me ocurre un solo problema que sí podría haber tenido.
10.- La gente puede cambiar de ideología y de principios radicalmente, así porque sí. Doy fe. Y los cambios no siempre son a mejor. Se me hace duro aceptarlo, aunque no haya más remedio, pero es que ¿hasta qué punto un cambio de ideología tan radical es normal?
11.- Aún sigo dándole vueltas a la incompetencia de los Guardias Civiles que nos hicieron el registro ayer. ¿Cómo puede ser posible que, por una pereza evidente, no registrasen todas las mochilas del maletero? ¿Qué mierda de registro es ese?
12.- Si algún día decido escribir un libro tonto (uno de esos que, a veces, creo que no deberían existir), lo haré sobre historias de padres. Y las de los padres de David ocuparán el setenta y cinco por ciento de las páginas.
13.- Odio Fuenlabrada más que nunca. El día menos pensado se me cruzan los cables y me piro a vivir a Madrid con el/la primero/a que se cruce en mi camino. O a Gijón, si me apuro.
Os doy la bienvenida y un consejo que un día me dió Benjamin Franklin a través de las palabras: vaciad vuestro bolsillo en vuestra mente, y vuestra mente llenará vuestro bolsillo.
Mi nombre es Silvia Borrajo, una flor de norte que lo dejó todo en un rinconcito de su Asturias del alma para venir a estudiar Comunicación a Madrid. Como amante de todo este mundo pretendo hacer de mi rincón particular en la web una mezcla de todas sus facetas; desde el radiofónico (por desgracia cada vez más olvidado por muchos) hasta el cinematográfico, que tantas maravillas nos ha regalado. Pero no pretendo quedarme ahí. Algo de lo que nunca me cansaré es de pensar, soñar y filosofear en la oscuridad de mi habitación y, seguramente, la mayoría de las veces decida compartir todos esos pensamientos, sueños y filosofías con vosotros.
Espero que los que decidáis quedaros conmigo os lo paséis bien, pero no os lo prometo porque nadie dice que mi vida o mis opiniones sean interesantes, aunque puedo asegurar que cuanto menos, algunas serán diferentes.