Odio

Odio apretar demasiado el tubo del dentífrico y que salga la pasta a presión. Odio tener que secarme con la toalla después de ducharme. Odio que se me caiga la leche del desayuno por encima cuando ya estoy preparada para salir. Odio perder el tiempo en la biblioteca. Odio salir de fiesta y escuchar versiones chungas de canciones que me encantan. Odio no buscar más tiempo para ver todas las películas y leer todos los libros que quiero. Odio pensar que no estoy preparada para el mundo en el que me estoy metiendo. Odio que me llamen inocente. Odio ser tremendista y no poder evitarlo. Odio a la gente que, en un alarde de parecer “in”, pone a tope su mierda de música en el movil para darnos por culo a los demás. Odio que la gente entre en el metro sin dejar salir. Odio ser previsible. Odio que me digan “te debo una”. Odio creer que mi inteligencia es inversamente proporcional al tamaño de mi culo. Odio que se pida perdón por tonterías y no cuando algo es serio. Odio cometer faltas de ortografía y que nadie me lo diga. Odio que llamen “moda” a lo que se ve en Cibeles-Gaudí-Milán, whatever. Odio que me inviten en general, pero sobre todo que lo haga un chico porque “soy la chica”. Odio a mi monstruito en general y a sus hormonas en particular. Odio a la gente que habla a gritos por hacerse notar. Odio que se rían de mí porque le tengo miedo a los fantasmas. Odio no saber expresarme cuando intento argumentar una opinión. Odio a Luján Argüelles y a Samanta Villar. Odio ser tan paranoica a veces. Odio a los gilipollas que hacen el gilipollas con coches y motos -valga la rebuznancia- por hacerse los chulos. Odio que la gente masque chicle o coma con la boca abierta. Odio que Noelle-Neuman tenga razón con su espiral del silencio. Odio expresiones como “te lo dije” o “haz lo que quieras” (sí, mamá, las odio). Odio que me empujen. Odio los e-mails de publicidad. Odio que la gente critique mis gustos en general y yo me tenga que callar, por respeto, mi opinión sobre los suyos. Odio que la gente no reconozca que todos tenemos un precio. Odio las voces punzantes. Odio la puñetera canción de Bora-Bora. Odio dar mil vueltas antes de dormirme. Odio rendirme y no pelear por las cosas que quiero. Odio hacer muchas de las cosas que odio. Odio ser tan incongruente. Odio las revisiones. Odio los despachos de los profesores. Odio a Gloria Gómez-Escalonilla. Y odio muchas más cosas, pero no quiero resultar pesada.



P.D: Entre tanto odio, esta canción me animó. Gracias, Dani!

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo odio tantas cosas...

Por cierto, descubri esa cancion en un juego de fútbol (total club manager) porque salia al principio, y luego la busque por internet para tenerla.

Futbol e internet....

Anónimo dijo...

Madre mía si yo me pusiese también a contar las cosas que odio...

Anónimo dijo...

jajaja no odias ni la mitad de cosas que yo