Cuando quedo con Alberto nunca sé lo que voy a hacer. Simplemente quedamos y ya. Lo que más me mola es que sé que nunca nos vamos a aburrir ni quedar callados, así nos veamos todos los días. Cuando le conocí era ese hortera que llevaba cintas chungas en el pelo y vestía un look extraño entre rapero de pega y algo más no identificado. Daba miedo, en serio, y si a eso unimos que nuestro primer contacto fue un poco inoportuno podría decir que incluso le odiaba un poco. Quién nos ha visto y quién nos ve. No me voy a poner tierna explicándoos el porqué ahora es una de las personas más importantes de mi vida, porque para qué, sé que no os interesa. Lo que sí os voy a explicar, incluso aunque no os interese, es que el sábado pasado iba a su casa a hablar un poco y a fumar una cachimba con tabaco de manzana. Al final terminamos cantando, como siempre, con karaokes cutres con trompetillas de fondo, al más puro estilo de la Orquesta Maravilla. Vale, no sé si existe tal orquesta, pero no me diréis que no es un nombre tipical. La historia es que después de cansarnos de las dichosas trompetillas, nos dedicamos a hacer lo que veréis en el vídeo de abajo. Todo empezó más o menos así:
-¿Hacemos el videoclip de Nena Daconte?
-Qué dices, Alberto.
-¿Tienes algo mejor que hacer?
-No, pero no me sé la letra…
-Pues te la estudias.
Hasta las seis de la mañana en plan flipados poniendo caras a una cámara en una habitación oscura. Sin maquillaje. Sin apenas luz. Con una cámara Mini-DV. Quisiera ver yo a muchos en esas. Y a la misma hora que nos íbamos a dormir, varias ambulancias pasaron por la calle. ¿Y qué? Os preguntaréis. Pues nada, información vacía, que está de moda.
Finalmente, con una silla de escritorio como trípode y un libro como guía, salió esto:
P.D: Hoy he visto al doble de mi primo en el parque, casi le saludo y todo.
EL GRAN VIAJE DE " BOLSO DE NIEBLA"
Hace 8 años
No hay comentarios:
Publicar un comentario