Don't explain

Tres horas. Ese es el tiempo que he dormido hoy. Cuando el despertador sonó quería morir. Lo peor de todo es saber que aunque te caigas de sueño, esta noche volverás a acostarte, a dar vueltas en la cama, a dormir poco, y mañana volverá a sonar el despertador y tú tendrás sueño, un día más de vida (o menos, según se mire) y un número nuevo en tu edad.
Ayer tuve un día extraño y melancólico, no sé por qué. Bueno, sí lo sé, qué coño. Y con Quique González y Damien Rice de fondo, la melancolía no desaparece, se queda pululando por ahí y de repente te da la sensación de que alguien está en sintonía contigo. Piensas que tal vez algún día ellos tuvieron un domingo como el tuyo, aunque no sepas si el suyo terminó bien o mal. Mi domingo terminó, a secas, y la madrugada del lunes empezó bien cuando David me dijo por enésima vez (sé que son más, pero siempre uso la palabra enésima) lo mucho que le gusta mi voz y lo mucho que gustó en general dentro del círculo vip asturiano. “Todos coincidimos en que tienes una voz muy bonita y muy dulce”. Agradecí ese comentario porque desde hace varios meses odio mi voz. Me parece chillona y escandalosa, aunque reconozco que cuando la modulo, consigo que llegue a molar. Debería modularla también en mi día a día, no sé por qué no lo hago. Un por qué más. Mierda.
Escucho a Damien Rice desde hace un par de años. Ayer conocí una versión de Don’t explain, con Herbie Hancock y Lisa Hannigan (me enamora la voz de esa chica) que no puedo dejar de escuchar. Mi padre tiene una teoría bastante curiosa, que es que cuando escuchas una canción que te gusta muchísimo y mientras lo haces, te sorprendes pensando en una persona en concreto, puedes decir que esa persona es una de las importantes en tu vida. Windmils es mi hermano, Rootles tree es David, Sylvia es mi padre, Love me tender es mi madre, Cabecita loca es Tamara. Puedo intentar desmontar esa teoría, porque es fácilmente desmontable, pero ayer, escuchando esa canción de madrugada, en silencio, no pude sino darla por buena. Y volví a las andadas...



P.D: La Pe se llevó el Oscar. Tía pesá. No sé qué le ven. Don't explain.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Que grande Damien Rice, aunque digas lo que digas sigo sin entender porque tengo que ser la canción cuyo estribillo dice "que te follen, que te follen". En fin, a mi lo de las canciones más que con personas me pasa con momentos, pero bueno, eso le pasa a todo el mundo, aunque tengo mi peculiar don innato de recordar cosas tipo a " Te acuerdas de aquella vez que mientras estábamos en X lugar haciendo X cosa tomando X cosa que blablablabla estaba sonando esta canción" Y ahí es cuando maldigo no tener esa capacidad de asimilación para almacenar datos útiles y conocimientos varios. En fin. Hoy de noche te llamaré. Muacka

Flor de Norte dijo...

A mi también me pasa con los momentos, mucho más a menudo que con las personas, de hecho. Damien Rice eres tú, David, si lo particularizo en esa canción es porque es la primera y porque tú, eres muy de "quetefollen".